No me mires....

con ojos de amor porque tengo odio y sigo enjuagando las lágrimas que corretean por tus mejillas al saber mi verdad, tu verdad.
La lluvia que empieza en mis ojos, aquella que te secó, no para de entelar mis pensamientos.
No me mires altanera porque me dañas, me delatas, me amenazas, me rompes.
Deja que el salitre resquebraje mi piel, tus defensas, mis temores, tus negativas.
Dime aquello que te pasa por la mente, directo al zozobrado corazón, hiriente y sincero.
Y yo te intentaré cantar, dulce, amorosamente, esa canción de cuna que te arrulle y te sane las cicatrices.
Déjame restaurar tu orden para poner caos, libertad, goce, sensualidad.
No me mires con ojos ensangrentados de perfidias y traiciones,
navegantes con rumbo y sin timonel.
Acaríciame con tus palabras rudas para que el terciopelo de mis ganas se torne realidad.
No me mires, así, que me estás matando.
En la orilla del tiempo, se desgranan minutos de angustia y dolor: en la orilla del tiempo.



