Aprendiendo a ser
Dicen que nadie es perfecto
y por eso nos enamoramos,
y vivimos,
en esta vida dura y duradera
sin tener que sentirnos más fuertes;
o sentir que las oportunidades perdidas
son otros quienes las aprovechan,
pues no estaba destinadas a mi;
es el consuelo de la amargura y de la bondad:
dicotómica visión de nuestros destinos.
Aprendí que cuando siembras tempestades,
amargor,
odio,
la felicidad se muda a otro lugar.
Y que las palabras pueden ser más dañinas que las miradas
pero menos calurosas que los gestos:
cuantas veces tendré que morderme la lengua
y aprender a abrazar más.
Es por eso que sonrío
y rio,
mucho,
para reencontrarme en mi bienestar,
en mi elección.
Y que es mejor engancharse a la vida,
mamándola desde niño,
que engañarse toda ella.
Y que nunca el objetivo es la cima
sino el camino,
seguramente es por eso que sigo caminando,
sigo caminando,
sigo...caminando.
Y sigo alzando la vista cada día
intentando vislumbrar ese haz de luz
que me muestre un sendero.
Y escucho los murmullos de las sirenas,
los cantos de las alondras matutinas,
los sabores que se escapan entre los labios
robados de amor, cargados de vida.
A veces me quedo sin aire,
sin inspiración,
es entonces cuando vuelvo a mis miedos
y las ideas surgen a borbotones.
Aprendo a ser cada día y por ello, ya vale la pena seguir.
Foto de mi amigo Yul, si queréis ver más sobre su obra, aquí lo encontraréis




Comentarios sobre Aprendiendo a ser
sabes decir cosas, describir sentimientos y acciones.
Es realmente increible... gracias