Cansancio

Tengo los ojos cansados de pensar, la lentitud de mis pasos anteceden a la somnolencia y la calma y es entonces cuando, releo los pasajes diarios, examinándolos en la medida juiciosa del pasado.
Seguramente, intentaré predecir el futuro, medir las mañanas como todas las mañanas y pensaré que serán únicas y originales y seguramente lo sean, porque, las monótonas y anodinas ya quedaron atrás.
Seguiré queriendo ser más osado desde mis anteojos de velada realidad y sentir que, allá, desde tu atalaya de indiferencia a lo mejor, sólo a lo mejor, tus ojos se crucen con mi desesperación.
Y cantar con la urgencia esa lánguida balada que llene los vacíos que ocupa mi soledad.
Las tardes serán más tardes y oscuras y los rayos luminosos caerán por el horizonte vago, cercano, difuso, como mis deseos.
Arrastraré las indulgentes sonrisas por entre la comisura de los labios y las palabras se caerán de mi boca, sin rebotar, sin ser escuchadas, adoloridas de mentiras.
Vagaré casi herméticamente inerte, como volando: como volando.
Resonará el eco del reloj y los minutos, desvanecidos de presente, se fusionarán en los relámpagos etéreos de los adioses.
Y en un último esfuerzo me veré transportado, mojando mis pies en la playa, susurrando olas, acariciando vientos, deletreando caras y miradas. A lo lejos, mi imaginación se adentrará en el mar asombrado y quieto, queriendo volar, alejarme.
Te dejaré mis besos en palabras sueltas y se escapará por las rendijas de mis pensamientos, los suspiros y los anhelos, aquellos que angelarán el día gris que en la ciudad cae.
En mi habitación con su color marfil soñador y caerá su sombra, con aire de nostalgia nueva, suave, como la brisa marina atraerá sus encantos de mar adentro.
Se balanceará esa botella de náufrago solitario, ese canto sirénico, esas conchas vacías llenas de mar y de sonidos cálidos, de otros lares y otros tiempos.
Hoy la luna me esconderá a lo más pequeño desde su grandeza, y me dejaré tapar por su manto de estrellas, por su brisa nocturna, escondiéndome de mis fantasmas.
La luna, misteriosa y bohemia, duerme en su cuna de estrellas; las nubes, como velos pasajeros, se pasean, el viento, mece las cortinas y en las olas del mar, plateado como espejo, como diamante marino, donde se refleja mi realidad.
El reloj suena ritmicamente y ese fastidioso ruido me arrebata mi tiempo.
Estoy cansado de la espera y sin embargo: espero...sigo susurrando anhelos.









